Atención a la diversidad

Todos los docentes somos conscientes de la diversidad de los alumnos y de la evidente repercusión que esta circunstancia tiene en las aulas. Tanto el desarrollo de capacidades, como la adquisición y asimilación de conocimientos, procedimientos y actitudes, o la consecución de las competencias básicas, dependen de condicionantes personales y contextuales.

 

 

La escuela debe dar respuesta a las individualidades de cada alumno, independientemente de sus características y de su entorno, es por ello que el término “diversidad” ha adquirido un importante relieve en nuestras actuaciones docentes. En esta clara intención educativa se condensan las aspiraciones de igualdad de oportunidades que deben caracterizar a la educación escolar.

 

La atención a la diversidad es un principio metodológico que debe hacerse presente en las programaciones y organización del aula, y sobre todo debe ser una actitud de todo maestro o profesor, que exige el compromiso y la actuación conjunta y coordinada de todos los profesores del centro. Básicamente, este principio, postula una intervención pedagógica que enfatiza el protagonismo del alumno y la funcionalidad de los aprendizajes.

 

 

La diversidad afecta tanto al que aprende como al que enseña, por tanto, atender a la diversidad, no sólo es atender a las diferencias individuales de los alumnos, sino también el poner en juego todos los elementos organizativos (materiales, espacios, agrupamientos, horarios, infraestructura, coordinación docente, estrategias, etc.) en aras a cubrir las necesidades educativas especiales o no especiales que presentan.

 

Para nosotros, el conjunto de medidas fruto de esta reflexión compone nuestro Plan de Atención a la Diversidad.